Historia de la Comunidad de Suesa

La Comunidad de Suesa se encuentra radicada en esta población de Cantabria, al sur de España. Fundada en la segunda mitad del siglo XIX, es una de las comunidades más jóvenes de las Monjas Trinitarias y pertenece a una ramificación de la Orden, conocida como Trinitarias Reformadas o Recoletas.

Si te interesa conocer más sobre esta comunidad, sigue leyendo. En este post hablaremos de la historia de la Comunidad de Suesa: sus inicios, las actividades que han desarrollado, entre otros datos de interés.

Fundación de la Comunidad de Suesa

La creación de la Comunidad de Suesa data del 6 de mayo de 1860. Fue fundada por la Madre Cruz de la Purísima Concepción, quien llegó a la región junto con otras cuatro monjas, todas provenientes del Monasterio de Monjas Trinitarias de El Toboso, Toledo. Con su llegada, llevaron a cabo la primera Fundación de Monjas Trinitarias en Cantabria.

Esta fundación contó con el apoyo económico de Doña Juana López Basabe viuda de Gazmuri. De hecho, ella financió la construcción de un monasterio que sirviera de sede definitiva para la comunidad de monjas, la cual llegó a ocupar varios asentamientos.

En 1874 se produce el fallecimiento de la Madre Cruz, fundadora de la comunidad. Su sucesora, la Madre Luciana del Espíritu Santo, continuó con la tradición de nuevas fundaciones, creando asentamientos en Suances y Laredo. Aparte, dio los primeros pasos para el traslado de la Comunidad Trinitaria en Villaverde a la sede definitiva en Siesa.

El 31 de enero de 1887, la comunidad se traslada de forma definitiva al actual Monasterio de Suesa. Desde entonces, esta comunidad ha habitado esta edificación de forma ininterrumpida, a excepción de un período de año y medio donde tuvieron que abandonarlo debido a la Guerra Civil española. Sin embargo, la comunidad se reagrupó en agosto de 1937, y retomó sus actividades dentro de esta sede.

Inicio de Actividades en el Monasterio

Desde su creación, la Comunidad de Suesa se dedicó a la enseñanza. Esta labor se intensificó una vez instalada en el monasterio, adecuándolo a la brevedad y poniendo en marcha el colegio de niñas. Posteriormente, se incorporó la enseñanza de niños.

La comunidad se dedicó también a la ganadería como medio de sustento. Aparte, contaban también con un huerto y con animales como gallinas y conejos. Todo esto era atendido por las mismas monjas.

Sin embargo, en 1974 se tomaron decisiones que cambiaron el rumbo de la Comunidad de Suesa. El colegio cierra de forma definitiva y se suprime la ganadería. Esto implicó serias dificultades económicas, ya que eran las principales fuentes de sustento de la comunidad.

Un año después, en 1975, se decide poner en marcha una hospedería en las antiguas instalaciones del colegio. Esto se hace de forma tímida, teniendo como baza el vínculo que ha existido entre las hospederías y los monasterios a lo largo de la historia. Con el paso de los años, esta hospedería fue ampliándose, llegando a ocupar la antigua vaquería, y posteriormente, la parte norte del monasterio.

Por otra parte, el Monasterio de Suesa se convirtió en lugar de referencia para todos aquellos buscadores de Dios. Desde entonces, allí llegan muchos hombres y mujeres a pasar días buscando el silencio, la paz y la interioridad que no pueden encontrar en su entorno cotidiano.

Historia reciente de la Comunidad de Suesa

Entre 1985 y 1990, la Comunidad de Suesa pasó por un serio período de reflexión. Incluso, se llegó a considerar el cierre del Monasterio de Suesa debido a la falta de vocaciones. Tras ese período de reflexión, se vio que era necesario hacer cambios para lograr una mayor cercanía a la sociedad en ese momento.

De hecho, entre 1990 y 1991 la Comunidad comenzó a realizar talleres de oración sistemáticos. Posteriormente, fueron sustituidos por campos de oración y trabajo, los cuales tienen como objetivo hacer que los jóvenes entren en contacto con la vida monástica.

En la actualidad, la Comunidad de Suesa mantiene el enfoque orante contemplativo de su vocación. Además, mantiene su iglesia abierta para todos aquellos que deseen acercarse a orar en silencio y soledad.